Por Pepe Santamarina

Allá por el año 1893 se disputó el primer partido del Abierto de Hurlingham. Un torneo que se caracteriza por ser el más antiguo del mundo y el cual tiene un fuerte apego a las tradiciones.

Hasta los  años 70 era costumbre que el equipo ganador pasara a recibir la copa vistiendo  un saco encima de la camiseta que defendían, esto con los años se dejó de hacer y la tradición se fue perdiendo.

Es por esto, que allá por el año 2008 buscando fotos de anteriores campeones del torneo, los directivos del club notaron que habían perdido una tradición que caracterizó al Abierto durante muchos años. Ese año el equipo de La Aguada se coronó campeón y ante la sorpresa de muchos recibieron un saco cada uno, algo similar a lo que se realiza en el Master de Augusta en el golf.

Ese gesto gustó a los jugadores y fanáticos de este deporte al punto que muchos campeones que no tuvieron la posibilidad de recibir el saco pidieron el suyo. Este año se cumplen 11 años desde ese momento y los ocho equipos participantes no solo pelean por llevarse la copa sino también por ponerse el saco de campeón.